Zazen
Zazen es la práctica central del zen. Consiste en sentarse en silencio, con una postura estable y una actitud de atención abierta. No buscamos alcanzar un estado especial ni eliminar los pensamientos. Simplemente aprendemos a permanecer presentes, momento tras momento.
Al sentarnos descubrimos que la mente cambia constantemente. Pensamientos, emociones y sensaciones aparecen y desaparecen. La práctica consiste en observar todo ello con serenidad, sin aferrarnos ni rechazar nada.
Los pensamientos surgen y se van, como nubes que pasan por el cielo.
Atención plena
La atención plena es la capacidad de estar presentes en lo que estamos haciendo. No es una técnica complicada, sino una forma de relacionarnos con la vida de manera más consciente.
Cuando prestamos atención a la respiración, a nuestros movimientos, a nuestras palabras y acciones, comenzamos a vivir con mayor claridad. Poco a poco dejamos de actuar por costumbre y aprendemos a responder a la vida con sabiduría y sensibilidad.
Cuando como, como. Cuando barro, barro.
Silencio
El silencio ocupa un lugar importante en nuestra práctica. No se trata solamente de ausencia de palabras, sino de crear un espacio donde la mente pueda aquietarse y escuchar con mayor profundidad.
En el silencio aprendemos a observarnos, a escuchar a los demás y a encontrarnos con la realidad sin tantas distracciones. Muchas veces el silencio enseña más que largas explicaciones.
En silencio hago espacio para escuchar la vida.
Compasión
La práctica zen no busca únicamente el bienestar personal. A medida que desarrollamos atención y comprensión, también crece nuestra capacidad de comprender a los demás y actuar con bondad.
La compasión surge naturalmente cuando reconocemos que todos compartimos alegrías, dificultades, esperanzas y temores. Por eso la práctica se expresa también en la ayuda mutua, la paciencia y el respeto por todos los seres.
Compasión es intención y acción de dar felicidad y quitar el sufrimiento.
Vida cotidiana
El zen no termina cuando termina la meditación. La práctica continúa en el trabajo, en la familia, en los estudios, en los momentos de descanso y en los desafíos de cada día.
Cada situación puede convertirse en una oportunidad para practicar atención, serenidad y compasión. Por eso decimos que la vida cotidiana no está separada del camino: la vida cotidiana es el camino mismo.
La vida cotidiana es el Dharma, el Dharma es la vida cotidiana.
Propósito
Practicamos para despertar a la realidad de este momento, cultivando atención, serenidad y compasión en la vida cotidiana.
Camino en silencio, camino con sencillez, camino para el bien.
