El Budismo

La historia del Budismo comienza hace aproximadamente 2500 años. El príncipe Siddharta Gautama del clan de los Shakya (en el actual Nepal), deja los lujos y placeres de la corte y abraza el ascetismo de monje mendicante. Su propósito era entender los sufrimientos inherentes a la vida -nacimiento, enfermedad, vejez y muerte- y encontrar los medios para superarlos.

Después de su iluminación a los 30 años, viaja por alrededor de 50 años por toda la India, propagando sus enseñanzas y compartiendo la sabiduría a la que había despertado. El término Buddha, que significa ‘Iluminado’ o ‘El Que Ha Despertado’, se aplica a toda persona que despierta a la verdad absoluta (Dharma), y toma consciencia de que la vida es eterna y está sujeta a la ley de causa y efecto a través de la continuidad del pasado, presente y futuro.

El Buddha Shakyamuni (sabio de los Shakya) realizó que los extremos (lujos versus austeridades) no eran la respuesta, de ahí que su método también sea llamado “el camino medio”. La base de su enseñanza son las Cuatro Nobles Verdades y el Óctuple Sendero. Las Verdades se refieren al sufrimiento y a su origen, y el Sendero a las acciones que deben realizarse para eliminar el sufrimiento.

Al día de hoy existen tres grandes corrientes o tradiciones, el Theravada que se propagó hacia los países del sudeste asiático (entre ellos Sri Lanka, Mianmar y Tailandia), el Mahayana que se propagó hacia el lejano oriente (China –s. I, Corea y Japón –s. 5), y más tardíamente el Vajrayana o budismo tántrico, que desde China entró al Tíbet en el siglo 9, dando origen al budismo tibetano. Cada una de estas tradiciones tiene a su vez sus propias escuelas, abordando la búsqueda de la iluminación a su propia manera, pero conservando como nexo de unión su coincidencia en la aceptación de las Cuatro Nobles Verdades y el Óctuple Sendero (si bien en formas más elaboradas).

El Buddha Shakyamuni, el fundador del budismo, no fue Dios o un dios. Fue un ser humano que logró la completa Iluminación a través de la meditación y nos mostró el camino del despertar y la libertad espiritual. Por lo tanto, el budismo no es una religión de Dios. El budismo es una religión de sabiduría, iluminación y compasión. Como los fieles de Dios creen que la salvación está disponible para todos a través de la confesión de los pecados y una vida de oración, nosotros los budistas creemos que la salvación y la iluminación están disponibles para todos a través de la remoción de las impurezas y la delusión y una vida de meditación. Sin embargo, a diferencia de quienes creen en Dios quien está separado de nosotros, los budistas creen que Buddha que significa “uno que está despierto e iluminado” es inherente en todos nosotros como naturaleza-de-Buddha o mente-de-Buddha.

Delegados por budismo en el Parlamento de Religiones Mundiales de Chicago en 1993.