El propósito de la vida

¿Cuál es el propósito de la vida? La vida no tiene propósito. ¿Cuál es el propósito de una piedra que cae después de que la arrojamos hacia arriba? Ninguno. Como el caer de la piedra, el vivir no tiene propósito. Somos nosotros quienes debemos ponerle un propósito. Para los caminantes del Dharma el propósito es seguir el método de Buddha para iluminarnos y liberarnos del sufrimiento del nacimiento y la muerte. Éste método puede explicarse de varias maneras, como la Cuarta Noble Verdad, el Óctupĺe Sendero, el Triple Entrenamiento, Las Seis Perfecciones. O simplemente como el camino de la sabiduría y la compasión. O evitar hacer el mal, procurar hacer el bien, y purificar la mente. Namo Buddha Amida. _((*))_

Un regalo del Buddha

Las circunstancias negativas también pueden mirarse como un regalo del Buddha para disminuir el karma negativo de una forma atenuada. Deje ir la emoción del sufrimiento y ponga su atención en el camino a la iluminación para usted y los demás. Namo Buddha Amida. _((*))_ Han Shan.

La Práctica Más Fácil

En budismo hay prácticas difíciles, prácticas semifáciles y prácticas fáciles. Puede que usted sienta atracción o simpatía hacia el budismo pero nunca logra ir a una práctica. O que no consiga sentarse quieto/a y en silencio a meditar. O que tenga un obstáculo a superar o un objetivo a conseguir. Entonces, haga la práctica más fácil de todas: recite Namo Buddha Amida. El Buddha Amida es el Buddha de la Tierra Pura del Oeste. Él hizo el voto de ayudar a quienes pronuncien su nombre. No hace falta fe, no hace falta entender. No hace falta nada más que recitar su nombre, por eso es la práctica más fácil. Si recita su nombre Él le ayudará sin falta. Recite su nombre y Él despertará en usted la sabiduría de reconocer las circunstancias correctas y realizar las acciones apropiadas.

Así como la vida funciona de muchas maneras aunque no sepamos la explicación, el Buddha Amida no se puede explicar, es un misterio para nosotros pero su poder es el de la vida y la luz ilimitadas. Recite Namo Buddha Amida. Cada vez que pueda, recite Namo Buddha Amida. Agregue a sus prácticas o actividades la recitación de Namo Buddha Amida. Usted va a ver el cambio. Namo Buddha Amida. No es una superstición, usted no necesita creer nada ciegamente ni dejar sus creencias, ni dejar de ser racional. El Buddha es la Mente, la Mente es el Buddha. Su intención de recitar Namo Buddha Amida hace efecto porque se pone en sintonía con el poder misterioso del Buddha-Mente que es la fuente de todos los fenómenos. Namo Buddha Amida, Namo Buddha Amida, Namo Buddha Amida.

Ésta es la práctica más fácil. Namo Buddha Amida es como tomar un medicamento para una enfermedad, que funciona aunque uno no entienda cómo funciona. Usted si quiere puede estudiar medicina y aprender más o simplemente tomar el remedio por confiar en alguien que se lo recomienda y ver qué pasa. Claro que no es como un remedio, porque un remedio le puede hacer mal, mientras que decir unas palabras no le puede causar ningún daño. Así que pruebe, recite Namo Buddha Amida.

En el futuro puede que se interese en la filosofía budista y todo el marco teórico del Buddhadharma, pero si usted busca la práctica más fácil, comience recitando Namo Buddha Amida y vea qué pasa. Namo Buddha Amida!

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Han Shan

En el Dharma como enseñanza de Buddha hay

En el Dharma como enseñanza del Buddha hay señales generales, específicas, y personalizadas. Las primeras valen para todas las personas, las segundas valen para algunos casos y algunas personas, y las terceras solamente para alguien en especial. Estas últimas son las que pueden mostrarse solamente en una relación maestro – discípulo. A veces necesitamos leer más, otras leer menos; a veces necesitamos aliento, otras un reto. A veces nos hace falta miel; otras, una vara de bambú. Pero eso sólo puede descubrirse en una relación de maestro – discípulo. Namo Buddha Amida. – Han Shan

Porque no son las circunstancias las que mandan sino nuestra propia mente

Porque no son las circunstancias las que mandan sino nuestra propia mente, el budismo empodera a los jóvenes para superar todas las turbulencias del samsara. Pero no se confundan, no se trata de estudiar, leer libros y presenciar conferencias. Se trata de la práctica, de la vivencia, de la experiencia. Y debido a que cada uno experimenta las circunstancias de forma diferente, es muy importante establecer una relación mentor-discípulo con un maestro afín, que les conozca para poder orientarles teniendo en cuenta cómo son y qué están pasando. Por eso únanse a una sangha y sigan las señales que les da el maestro. Ustedes eventualmente van a encontrar a su maestro interior, pero eso ocurrirá más rápido si cuentan con la ayuda de su maestro exterior. Namo Buddha Amida.

Nirvana, Atta o Anatta (Yo o no-Yo) ?

Las enseñanzas sobre el No-Yo del Movimiento Dhammakaya de Tailandia

Desde al menos 1939 se desarrolló en Tailandia un movimiento controversial de monjes y maestros de meditación, luego llamado Movimiento Dhammakaya. Este movimiento enseña que es incorrecto etiquetar el Nirvana como anatta (No-Yo); en lugar de eso Nirvana es el “Verdadero Yo”. Esta enseñanza es similar a la de los sutras tathagatagarbha. El profesor Paul Williams explica la perspectiva de este movimiento:

‘Las meditaciones [Dhammakaya] involucran la realización, cuando la mente alcanza su estado más puro, de un “Cuerpo del Dhamma” (Dhammakaya) con la forma de un Buda claro, radiante y luminoso libre de todas las impurezas y situado dentro del cuerpo del meditador. El Nirvana es el verdadero Yo, y esto es también el dhammakaya.’

Algunos budistas Theravada tailandeses rechazan esta enseñanza e insisten en que el no-Yo es un hecho universal. Contra esto, el monje budista tailandés Phra Rajyanvisith, del Movimiento Dhammakaya (que no se ve a sí mismo como un mahayanista sino como un moderno theravadín) arguye que los que tienden a sostener la perspectiva del absoluto no-Yo son académicos, en vez de meditadores budistas. También, de acuerdo a él, sólo lo compuesto y condicionado es no-Yo, no el Nirvana. El Profesor Williams resume la perspectiva de Phra Rajyanvisith, y agrega su propio comentario al final:

‘[Los académicos] se inclinan hacia una perspectiva del no-Yo. Pero sólo los académicos sostienen esa visión. A modo de contraste, Phra Rajyanvisith menciona en particular las realizaciones de muchos distinguidos monjes ermitaños del bosque. Más aún, arguye, impermanencia, sufrimiento y no-Yo van juntos. Cualquier cosa que es no-Yo es también impermanente y sufrimiento. Pero, nirvana no es sufrimiento, ni es impermanencia. No es posible tener algo que es permanente, no sufrimiento (es decir, es felicidad) y seguir manteniendo que es no-Yo. Por lo tanto es no no-Yo. Entonces, es Yo (verdadero, o trascendental)… Esas formas de leer el budismo en términos de un Yo verdadero ciertamente parecen haber congeniado en el ambiente del Este Asiático, y por lo tanto florecido en ese contexto donde por complejas razones también el Mahayana encontró un hogar.’

En vista de las enseñanzas que afirman un Yo real tanto en el Movimiento Dhammakaya como en los sutras tathagatagarbha, el Profesor William se inclina al punto de vista de que ‘… deberíamos abandonar todas identificación simplista del budismo con una definición sencilla del no-Yo…’

(Pali – Sánscrito –> Dhamma-Dharma, Atta-Atman, Anatta-Anatman, Dhammakaya-Dharmakaya)

Ser feliz depende de la mente

Ser feliz depende de la mente, eso se demuestra fácilmente: si observamos a diferentes personas ante circunstancias “de sufrimiento” similares, vemos que hay diferentes reacciones, algunas sufren más, otras menos. Si el sufrimiento dependiera solamente de las circunstancias entonces todo el mundo reaccionaría con el mismo nivel de sufrimiento. De eso inferimos que el sufrimiento depende de la mente. Y la mente se puede entrenar. Nuestro cerebro también. Los hábitos son “rutas” neuronales que se crean por repetición. Para cambiar los viejos hábitos de sufrimiento, simplemente les enseñamos a nuestros cerebros a crear nuevos hábitos, nuevas rutas neuronales, a fuerza de repetir, tal como se crean senderos de tierra en el pasto a fuerza de caminar por ese lugar.

Han Shan Heshang

No son los problemas los que nos hacen sufrir

No son los problemas los que nos hacen sufrir. Sufrimos porque no los aceptamos. El Tercer Ancestro Chan escribió: “La Vía Suprema no es difícil, tan sólo evita la atracción y el rechazo.” Nos sentimos atraídos por lo placentero y si no lo logramos sufrimos, y si lo logramos sufrimos por temor a perderlo, y sufrimos cuando lo perdemos. Sentimos rechazo hacia lo que no es placentero, sufrimos por temor a que nos venga, sufrimos si nos viene y sufrimos si viene y no se va. Lo que dijo el Tercer Ancestro: “evita la atracción y el rechazo” es simplemente aceptar lo que viene, dejar ir lo que se va. No significa no ser feliz, significa sé feliz a pesar de todas las circunstancias. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero para eso está La Práctica.

Han Shan Heshang